Mientras yace en su cama, Audrey siente cómo las vibraciones de la música reverberan en sus oídos, penetrando su sueño pacífico. Con cada nota, la melodía se incrusta en su mente adormecida, despertándola bruscamente de su ensueño. Eran cerca de las seis de la mañana cuando escuchó la tediosa música de Agatha proveniente del baño. Cerró sus ojos con fuerza e intentó hacer caso omiso de lo molesto que era escuchar a Doja Cat a todo volumen. No era el artista que la molestaba si no los cantos gangosos de su querida roomie. Soltó un bufido cuando se percató de que la almohada no la ayudaba con los ruidos, así que no tuvo más remedio que salir de la cama para comenzar su día una hora antes. Arrastró sus pies hasta la puerta, todo le parecía estar en penumbras, borroso como si estuviera ca

