El ambiente parecía mucho más festivo, las luces habían bajado dos tonalidades, la zona del bar estaba repleta y los fideos salteados ya se habían terminado. La música inundaba el ambiente mientras que sus cuerpos parecían menos tensos que hace unas horas. —¿Es enserio que nunca has probado un mojito? —Preguntó Audrey mientras bebía su tercer trago. Adam negó con su cabeza y luego bebió un sorbo con su bombilla. —Créeme que nunca lo he probado. —¡Vaya! Eso es tan extraño. Eres un hombre de mundo, yo pensaría que los mojitos serían lo de menos. —No conoces tanto de mí. No soy lo que crees—Dijo Adam. Audrey lo observó y lo notó un poco ruborizado. —Quizás no te conozco lo suficiente, pero tengo una idea—Agregó la muchacha. —¿Enserio? Espero que sea buena—Rio. —Lo es. No creo

