Vito no tardo más de un minuto, en atravesar el pueblo hasta la casa de Kek, era común encontrar al lobo y a Dante cenando juntos, Vito, sin embargo prefería salir a cazar su propia cena, pero hoy necesitaba comida para Chloe, y por supuesto para habichuela, él no podía comprender lo que le sucedía con ese bebé qué en un principio tuvo ganas de arrancar del vientre de su compañera, sin embargo desde que había escuchado los latidos de su minúsculo corazón, lo llevaba grabado en su mente, como si fuera algún tipo de melodía pegadiza, el vampiro tarareaba el ritmo cardiaco del hijo de su compañera, mientras descubría que su cabeza no dolía como siempre, ya no necesitaba aletargar su corazón para dejar de escuchar y, oler todo lo que sucedía a su alrededor, en sus 50 años de vida, siempre le c

