Podía sentir cómo mi corazón latía con fuerza en mi pecho... por qué ese idiota trataba de controlarla... El pensamiento de que él la había hecho llorar de nuevo me enfurecía... ¿por qué la detendría de trabajar con nosotros? Teníamos un acuerdo... Necesitaba calmarme. —¿Qué dijo? —Estiré la mano hacia ella, sabía que no debería seguir tocándola, pero quería reconfortarla. —Oh, ¿además de preguntarme si quería irme de fin de semana? —Se rio de forma sarcástica. ¡Qué demonios! ¿Por qué le hacía preguntas así? Levanté una ceja en señal de pregunta, tratando de contener mi frustración. —Me volvió a pedir que sea su segunda pareja. Obviamente lo rechacé una vez más. Se enojó y dijo que no era aceptable que me prostituyera con otro Alfa, que cuando él se convierta en Alfa, todo contacto

