—¡Expulsadooooos!—la voz del directo hizo como una especie de ecos al oído de Susie. Ella apenas podía mirar a la autoridad que tenía al frente, se sentía avergonzada con una mezcla de molestia. Su amiga, la que dormía con ella, la que se sentaba en su mesa, la que compartía el maquillaje, la comida y todo, se había metido con su novio.
Se levantó del asiento una vez que el director la despaho de la oficina, podía aún escuchar la voz Pedro llamarle, sin embargo, Susie solo quería salir de ahí, en como rayos le diría a Holly que había sido expulsada de la escuela por armar una pelea con su ex mejor amiga. Sin quererlo, las lágrimas estaban al borde de sus ojos a medida que los recuerdos invadían su mente.
Un Jeremy abrazandola.
Una Hanna hablando con ella.
Un Jeremy y Hanna abrazados y Susie supuso que era inocentemente.
Agilizó sus pasos y justo antes de tocar el pomo de la puerta para salir, la misma se abrió entrando el detective Jack. Susie se heló, todo su rostro estaba lleno de lágrimas, su nariz roja al igual que sus ojos eran viva prueba que venían más llanto. Jack la miró desconcertado, y por alguna razón, Susie se abalanzó hacia sus brazos. Lo abrazó como una niña al abrazar a su progenitor, hundió su rostro lloroso en su pecho moquiandole toda su gabardina.
Jack estaba confuso, con las manos a los lados, no sabía cómo consolar a una adolescente, además, de verse extraño ya que Jack era 5 años mayor que Susie, la gente pudiera malinterpretar las cosas y confundir la situación. Asimismo, después de unos segundos acarició su pelo.
—Chiii, ya pasó—fue lo único que le salió. Jack se dió cuenta de lo frío que era para consolar. No era bueno para eso, ni para dar noticias a los familiares de las víctimas cuando ha ocurrido la desgracia. Hizo una nota mental para sí: en practicar más su empatía, ¿pero como podía ser empático? si a diario veía situaciones crueles, muertes atroces, asesinos sanguinarios que no tienen piedad, infiernos tan grandes sobre la tierra que es difícil creer en la humanidad, y más en el amor, la esperanza y la fe. Jack había aprendido que en su profesión tenía que tener un estómago y un corazón de piedra para soportar lo despiadada que pueda ser la vida.
Susie siguió consolandose en su hombro, Jack le inspiraba confianza, le gustaba estar cerca de él, oler su perfume varonil, aunque era completamente imposible que él pudiera fijarse en ella.
—¿Podemos salir?—preguntó con un hilo de voz. Jack la miró y asintió. Ambos salieron de la escuela, y llevándola a una cafetería cerca del lugar le pidió un té para que se calmara.
Susie parecía perdida, ausente, con la mirada clavada en el suelo, por lo menos, ya no lloraba.
—¿Estas bien?—se atrevió a preguntar el detective
Parpadeó dos veces, inspiró hondo y asintió.
Jack se removió del asiento.
—¿Que pasó? —comenzó a preguntar, eso Susie lo odiaba de él, era tan imparable en preguntas que aveces no quería contestar. Tan astuto en interrogar para conseguir lo que quiere, y tan lento en darse cuenta que esa niña frente a él había estado enamorada desde que lo vio en casa de Laura.
—Fui expulsada del colegio—dijo sin mirarlo.
Jack frunció el ceño.
—¿Por qué?
—Golpeé a una persona, bueno... a Hanna.
—¿Que pasó?
Los ojos se le llenaron una vez más de lágrimas.
—Se acostó con Jeremy a mis espaldas. Me engañaron ambos. Hay un video donde están...—pausó—. Muy comprometidos.
—¿Que tan comprometidos?—Susie miró a Jack secándose las lágrimas.
—Teniendo sexo. Esta por todos lados.
—¿Quien subió ese video?
Susie se encogió de hombros.
Jack se quedó callado, estudiando a la muchacha pelirroja, se dió cuenta del flequillo que tenía a un lado, de unas cuantas pecas en sus mejillas, de unos labios delgados y una piel tan blanca que los pómulos todo el tiempo los tenía enrojecidos.
—Susie...—dijo Jack con un tono serio. La chica lo vió curiosa—. Tienes algo que decirme, algo que confesar, algún peso que debas liberarte.
Ella palideció.
—¿¡Que!?
Jack se rascó la frente.
—¿Eres culpable de la muerte de Jeremy? o... ¿culpable de algo?
A medida que las preguntas se hacían más personal, Susie sintió un escalofrío recorrerle toda la piel.
Lo sabe...
Fue lo primero que pensó, quizás, Jack quería una confesión de su propia boca.
—No—le salió súbitamente.
Jack de su bolsillo sacó una foto de ella, la misma que había recibido con la palabra culpable.
La extendió en la mesa como si fuera una sala de interrogación.
—Me ha llegado esto... ¿por qué tengo que creer que eres culpable Susie? convenceme de que esto es un error de unos niños que quieren retrasar mi trabajo haciéndose pasar por un tal anónimo.
Susie peló los ojos. Paseó su vista entre la foto y las palabras de Jack.
—¿Que dijiste? ¿dijiste anónimo?—su tono de voz fue mecánica, sus ojos bien ensanchando era muestra de que Susie estaba asustada.
—Anónimo dice que eres culpable de algo. No sé quién es esta persona pero sé que tú lo sabes, y sabe algo sobre ti y tus amigos.
Susie se levantó con abrupte de la silla, no podía respirar, los mensajes del número desconocido con los números seguían llegando y cosas extrañas había pasado.
Víctima o asesino.
Te suicidas o te mato.
Veras a la gente que quieres morir.
Jeremy esta muerto.
Jack se irguió desconcertado.
—¡Tengo que irme!—exclamó Susie mirando a todos lados.
—Tenemos que hablar.
—Fin de la conversación, gracias por todo detective—dijo, saliendo de la cafetería. Jack le siguió hasta detenerla colocándole sus dedos en su muñeca.
—¿Que ocultas Susie?
La chica se volteó con una mirada fría.
—¿Me está interrogando detective?
Él la examinó inescrutable.
—No.
—¿Estoy detenida por algo?
—No.
—Entonces no tienes derecho de retenerme—Jack la soltó del brazo sin dejar de mirarla a los ojos—. Gracias.
Así vió irse a una sospechosa que por su actitud se había convencido de que era culpable.
En cambio Susie, caminaba como si estuviera perdida, en todo estos días anónimo había movido cartas, había dejado números en su teléfono móvil, señales, lo que Susie estaba convencida era que anonimo sabia su secreto, de que alguien más ajenos a ellos había desvelado lo que se esforzaron en ocultar.
Se le aceleró el corazón en solo imaginar en que la cuenta regresiva se acabara, porque tendría que tomar una decisión, el de ser asesinada o ella misma quitarse la vida.
¿Quien era anónimo?
¿Otro imitador del cazador?
¿Un Karl Campbell?
Le quedaban 5 días para averiguarlo.
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Dejen sus comentarios. ¿Quien cree que es anonimo?