Debido a unos acuerdos que querían llegar antes de iniciar con la misión, la reina Panambi se reunió con los duques Aaron y Abiel en su oficina, a solas, y mandó a los príncipes a que se retirasen. Los cuatro se dirigieron al patio y, como siempre, se sentaron en círculo bajo la copa del naranjo. Uziel no paraba de rezongar por lo sucedido durante su charla. - ¡No sabía que eran tan pesados! ¡Ahora entiendo el porqué Brett no los aguanta! ¡Nuestro hermano Rhiaim por lo menos me dejaba salir donde quisiera! - Pues yo estoy más molesto con nuestra esposa – dijo Eber, cruzándose de brazos - ¡Otra vez nos hizo a un lado! ¿Es porque somos príncipes? - Ella quiere que nos enfoquemos en esta misión – dijo Brett – o, al menos, esa fue la excusa que dio para que no p

