Nicole no podía creer lo que sus ojos veían. Ahí, frente a ella, estaba Luis Valladares, el hombre que la había embarazado y luego la dejó a su suerte. El recuerdo de su traición y abandono la invadió como un torrente de emociones. Luis, con esa sonrisa que alguna vez la había desarmado, parecía completamente ajeno al dolor que había causado. En ese momento, la única cosa que deseaba era salir corriendo, lejos de él. Sin embargo, Luis no pudo evitar acercarse. Se acercó a ella y acarició suavemente su mejilla, como si el tiempo no hubiera pasado y todo estuviera bien. Pero Nicole no podía soportar ese contacto. En un gesto de desprecio, alejó su mano de un manotazo. La furia y el desprecio se apoderaron de ella, y su corazón latía con fuerza, lleno de indignación. — ¿Qué demonios te cree

