Constantin Se desmayó. Tomó mi teléfono y llamó a Natalia, necesito una bruja de confianza, le digo que vaya a la casa de Alister y que sea discreta, me dice que estará en media hora. Cuando llegamos a la casa, el perro bajó primero y yo cargó de nuevo a Elahe, la subo hasta su habitación, maldiciendo porque debe estar en el tercer piso su puta habitación. Apenas la dejó en su cama cuando Natalia ya me está llamando, acaba de llegar, así que vuelvo a bajar las escaleras y le abro la puerta. — Nadie te vio, ni te siguió ¿verdad? — No, fui cuidadosa – me mira con preocupación. – ¿Qué pasa? ¿Están todos bien? — Es Elahe – la llevó a su habitación. – Alister no sabe nada y por el momento debe mantenerse así, solo nosotros dos sabemos de esto y necesito que se mantenga así. — Bien ¿q

