Hoy me había despertado más temprano de lo usual. Hice mi rutina de ejercicios matutinas en casa, prepare el desayuno, solo el mío ya que, Sebas no se encontraba, tome una ducha y limpie la cocina. Esperaba pacientemente la llegada de Gail y Sebastian, sinceramente no podía esperar para ya tener a mi pequeño de regreso otra vez. Anteriormente el si se lo había llevado pero, no de esa forma, no con las intenciones de quedarse con él, arrebatármelo de las manos como lo hizo ayer. Sebas era mi vida. A cada segundo que transcurría, le echaba un ojo a la pantalla de mi teléfono, ansiosa me sentía. Pero lo que más me mortificaba era que el no había dicho a qué hora vendría, rogaba por que fuese hoy, ya que, esta noche me tocaba trabajar. Había puesto un programa en la TV para distraerme

