Capítulo 9 Escucho la voz de Adrien llamándome como un eco lejano, se oye angustiado. Lucho por abrir los ojos, pero siento los párpados pesados y me toma un tiempo conseguirlo. Cuando al fin lo hago, me encuentro con la mirada preocupada de Adrien. —Gracias a Dios —dice liberando un suspiro. —¿Qué me ha pasado? —Perdiste la conciencia. ¿Cómo te sientes? —pregunta acomodando un mechón de mi cabello detrás de mi oreja. —Un poco mareada. —Te llevaré a la cama, ¿estás de acuerdo? Asiento dos veces y él me lleva en sus brazos hasta su cama, me recuesta con cuidado y dice que irá por un vaso de agua, que volverá pronto. Lo veo salir y suspiro hondo recordando porque me desmayé. Me muero de la vergüenza de pensar que él se ha enterado de lo que me hizo ese hombre. Mientras él vuel

