Capítulo 18 Finales del verano de 1148, Balermus Las esperanzas de que Latif trajera a Kamal de nuevo se reducían a medida que el verano llegaba a su fin. Diligente como era, el mayordomo no volvería a Palermo hasta que cumpliera su misión. Giordano esperaba y, mientras tanto, las primeras lluvias de septiembre le generaban ansiedad y perturbación hacia una sentencia que estaba a punto de emitirse. Nadie le había dicho cuándo, pero sentía que con el final de la hermosa estación, la justicia del Reino lo recordaría. Esperaba entonces que al menos pudiera volver a ver a Matilde y que ésta le trajera noticias positivas sobre el hermano Sebastiano. Oró como nunca antes y comenzó a sentir, en el silencio de la noche, el perdón de Dios. Llegó a la conclusión de que aunque muriera, moriría en

