-Te ves increíble, Kikí- me halagó y no dije nada mientras sonreía al vidrio retrovisor. Ibamos en taxi y su mano estaba muy cerca de la mía- Hey, no quiero que estes molesta conmigo- lo miré y en sus labios había un puchero tonto. -No lo estoy, te lo he dicho varias veces- repetí como loro- Sólo no… Las cosas no están igual, Kory, es todo. Es normal, ¿No lo crees?- el auto cruzó- Todos crecemos… En algún momento. -¿Y eso qué significa?- dijo - Kikí, estoy a punto de volver a la universidad, ¡De nuevo!- exclamó cómo si ya no lo supiera- ¿Podrías sólo dejarme disfrutar de mis últimos días libres con mi mejor amiga al lado?¡Carajo! No pido mucho- Eso me hizo sentir un poco culpable. Era cierto que estaba siendo muy drástica con él y quizás mi cabeza me jugaba una mala pasada, al parecer ve

