Nathan fue más que considerado en llamarme aquella mañana para avisarme que no me molestara en ir a trabajar puesto que iría un técnico a arreglar las fugas de gas de las cocinas de la feria de comida del centro comercial. Estaba feliz de poder dormir y antes del mediodía desperté siendo atacada por el incesante sonido de mi celular. -¿Bueno? -¿Estás dormida?- era Kory- ¿No fuiste a trabajar? -Día libre- expliqué desperezandome-¿Y ustedes que hacen? -Nada, pensaba en llevar a Amelia al lago. ¿Qué dices?¿Vamos? Tragué grueso recordando lo que pasó con Amelia -¿Seguro que no quieres estar a solas con ella? Ese sitio es muy romántico. Se rió. -¿Vamos o no? No seas tonta, solos estamos todo el tiempo. Contigo ya no. Hice una mueca. -Bien, me vestiré. Y guárdame comida. -Siempre, com

