Arranca el motor y salimos del parking.
Miro al cielo, no hay ni una sola nube, el sol brilla y no hace nada de aire. Para ser un día de marzo hace muchísima calor, aunque he de decir que en coche el ambiente es fresquito
Nos quedan dos horas de viaje. Y en la primera media hora el silencio reina en la estancia, no es un silencio incómodo, es sólo que no hay confianza para entablar conversación...
- Greta, ¿cómo fue que decidiste aceptar este puesto?- su pregunta me saca de mis pensamientos
- Necesitaba un cambio de aires...- espero que con esa respuesta se contente, no me apetece hablar de Diego.
- Perdona no quería ser entrometido, sólo quería saber más de ti.
- Tranquilo, simplemente es un tema complicado ...
- Normalmente lo complicado suele ser más bien doloroso...
- Complicadamente doloroso...jajaja.- intento sacarle hierro al asunto.
- Buen punto, jajjaja.- su carcajada resuena en el interior del coche- ¿Como te sientes aquí? ¿Te gusta el trabajo?
- Me siento bien, aunque llevo poco tiempo aquí me he estoy adaptando a la ciudad. y encuanto al trabajo, es lo que estoy acostumbrada a hacer. Con Alejandro tenía las mismas funciones, solo que a él le llevaba el café...jaajaj
-Un día quizás debería probar como sienta que seas tu quién me traiga el café...ajajaja
- Bueno tu eres el jefe.
Después se volvió a hacer el silencio.
Miro por la ventana y me vienen imágenes de todo lo que me ha llevado a estar aquí. Aún no puedo creer que Diego me hiciera semejante guarrada, ¿como pudo engañarme con Carla?.
La imagen de ellos retozando en mi cama, ella gimiendo gritando su nombre y él disfrutando y diciéndole cosas que también me decía a mi.
Esos pensamientos hacen que mi estómago reaccione y mis ojos amenazan con dejar caer una lágrima así que trago saliva, respiro e intento que no sé note.
Justo cuando consigo que mi estabilidad emocional vuelva en sí mi teléfono vibra en mi mano, miro la pantalla y de nuevo un número privado me está llamando, es extraño, lo descuelgo
- ¿Si? Greta Hernán al habla. ¿Quién es?
-.....
El silencio se prolonga en la llamada, sólo se oye una respiración pero es como alejada
- ¿¿Hola?? ¿Quién és?....
- .....
Nadie contesta, nada más que esa leve respiración, así que cuelgo y miro mi móvil extrañada.
- ¿Todo bien?- pregunta Miguel al ver mi cara .
- Si, sólo que es una llamada extraña.
- ¿Extraña como?
- Nada, simplemente que es raro porque llevo dos días recibiendo llamadas de un número privado pero no contestan...
- Puede que sea algún graciosillo que la haya tomado con tu número.
-Si, seguramente sea eso...- Le contesto pensativa, no sé por que razón está llamada me pone nerviosa, es como si mi estómago supiera algo que yo no sé...
- Cuéntame sobre ti, me gusta saber de mis empleados.
- No sé, ¿que quieres saber?
- Aficiones, gustos...siempre va bien saber de la gente que trabaja para uno para poder tenerlos contentos.
- La verdad es que no tengo demasiadas aficiones. Me he dedicado a mi vida profesional y no he tenido mucho tiempo para hacer cosas extras.- quizás eso fue un punto a favor de Carla para que Diego me la pegara con ella- Si tuviera que decirte alguna sería leer y escribir pero también está relacionado con mi trabajo así que no sé si cuenta demasiado...
- Bueno, si cuenta, porque podríamos decir que has conseguido trabajar en tu mayor afición...
- Buen punto, jajaaja.
- ¿Y a parte de eso que más te gusta hacer?
- Me gusta pasear por lugares mágicos...es decir, me gustan los bosques, las playas... Para mí la naturaleza es mágica y pasear en ella aporta grandes dosis de energía positiva... También me gusta sentarme en el sofá con un cargamento industrial de golosinas y un tanque de palomitas para ver una comedia romántica... No soy de gustos caros, soy bastante sencilla.
- A veces es más caro poder gozar de estos momentos que de algún lujo... Para mi quizás es más difícil poder tomarme un tiempo para pasear o tumbarme en el sofá. ¿Y como llevas lo de vivir sola en esta ciudad?
- Bueno, no te voy a mentir, a veces hecho de menos el poder abrazar a mis padres o estar bromeando con Alejandro.
- Alejandro y tu tenéis una relación muy estrecha ¿verdad?
- Bueno, él ha sido y sigue siendo un gran amigo y el mejor apoyo para mí...
- Cuando me habló de ti, noté que eras muy importante para él, jamás me había hablado así de nadie.
- Teniendo en cuenta que han sido Diez años de amistad desde que me dió la oportunidad de trabajar junto a él... Supongo que cuando trabajas tantísimo tiempo junto a alguien se forman vínculos y más cuando los carácteres son tan afines... La verdad es que no sé qué habría sido de mi sin su ayuda.
- Debe ser eso...porqué el Alejandro que yo conozco no se le habría escapado una chica...jajajja...
- Y no se le escapan! Simplemente que conmigo era una relación diferente. ¿Vosotros hace mucho que os conocéis?
- ¿Mucho? Podría decir que toda la vida... Ahora no se si sentirme ofendido por que él no te haya hablado de mí...- pone una falsa cara de ofendido. Crecimos juntos en el mismo barrio y éramos inseparables, Zipi y Zape nos llamaban... Siempre nos gustaron las mismas cosas, incluso el mismo estilo de chica, aunque nunca peleamos por ningua, era más importante nuestra amistad que un calentón, o quizás fuera por eso porque ninguna fue lo suficientemente importante como para pelear por ellas...- sé le escapa una media sonrisa hablando de Ale-. Cuando decidimos que queríamos hacer que queríamos hacer con nuestra vida profesional resulto que como en todo nos gustaba lo mismo, así que buscamos una universidad dónde poder ir los dos y nos sacamos los estudios al mismo tiempo... Durante el último año pensamos que sería genial abrir una editorial juntos y así fue, ahorramos para poder montarla. Recuerdo que empezamos en un pequeño apartamento y después abrimos una sede en dos lugares para abarcar mas y cada uno maneja la suya a su modo. seguimos siendo socios pero cada uno a su estilo.
- ¿Y como fue que decidisteis separar la empresa en sedes?
- Simplemente Alejandro necesitaba alejarse de la Ciudad...- se calla de pronto como si hubiera dicho algo que no debía-. El ambiente de la ciudad no le llenaba, él es más de ciudades pequeñas y por eso decidimos que montar una sede en nuestra ciudad natal sería una buena forma de que Alejandro estuviera cómodo. Y pues nos ha ido muy bien hasta el momento. Estamos en contacto diario y hablamos de la organización conjunta de las sedes.
El resto del viaje fue entretenido, hablamos de cosas vanales, pero me sirvió para conocer un poco más de mi nuevo jefe.
Se veía que era un hombre muy normal aunque tuviera un aspecto más impactante que daba la sensación de ser un tipo inalcanzable.
Creo que aunque no será lo mismo que con Alejandro, puedo llegar a tener una buena relación con él. Me alegra sentir que eso podrá ser así, me hace ver que si que fue una buena decisión trasladarme aquí.