Estoy sentada en mi mesa mirando como Miguel teclea en su ordenador, se ve tan terriblemente sexy con esas gafas de lectura. Llevamos dos horas en el despacho y parece que no pasen los minutos, hoy es uno de esos días en los que tu cuerpo no obedece las órdenes de tu celebro y por mas que lo intentes no rindes. Suena mi teléfono, es Alejandro. - Hola guapo. – Miro hacia Miguel y veo que me mira con la ceja arqueada. Me río. - Hola guapa. - Ya he concertado la cita para hoy. - ¿Hoy?... ¿A qué hora sería?.- Observo discretamente a Miguel y tiene la cara descompuesta. - La primera visita sería a las tres, ¿Te va mal? - No, me va estupendo.- Me está divirtiendo tanto ver como Miguel se revuelve en su silla a cada palabra que decido seguir.- Ya veré como hago para escaparme unas horas.

