Estoy sentado en este enorme despacho, jamás en la vida pensé poder llegar a tener algo así. Echo la vista atrás y mi vida anterior es como si la hubiera soñado, me he adaptado tanto a ser Matheo De La Riba Costa que ya no queda casi nada de Diego Solís Río en mí. Es fácil adaptarse a este tren de vida que llevo, ser un hombre de negocios con una gran cantidad de dinero en mi poder, es algo que cualquiera se acomodaría fácilmente. El único que no está dispuesto a rendirse a Matheo es mi corazón, ese es el que mantiene a Diego vivo en mí. No puedo evitar pensar en Greta una y otra vez… Recuerdo nuestra vida juntos en bucle… No se como ni cuando, pero algún día en algún momento volveremos a cruzarnos y está vez no voy a fallar… Fallé como Diego pero como Matheo voy a conseguir lo

