CAPÍTULO 47: Recuerdos y nuevos comienzos

1249 Words
Vuelvo a mi taller después de tres meses de encierro. Después de que Greta y yo nos separamos me adapté una zona del taller como vivienda. Tengo mucho en lo que pensar, no sé si el taller va a seguir funcionando después de lo que ha ocurrido. Este pueblo es muy pequeño y seguramente ya habrá corrido el rumor de lo que hice, porqué aunque salí absuelto tengo que estar preparado para irme, por otro lado creo que no me iría mal largarme de aquí y empezar de nuevo... Voy a vender todo esto y poner tierra de por medio. Tengo algo pensado para llevar a cabo. Llaman al timbre. - ¿Carla, que haces aquí? - Pues hacerte una visita, aún estoy esperando que me llames después del juicio, al menos para darme las gracias por mentir por ti... - Iba a llamarte, pero mi abogado me aconsejo que durante un tiempo no me relacionara contigo para no levantar sospechas y que a ti no te condenasen por falso testimonio. Simplemente intento protegerte de ir a la cárcel. Al venir hasta aquí te estás poniendo en peligro. ¿Recuerdas que a mi me impusieron una orden de alejamiento? - Si, pero es a Greta no a mí - Pero tengo vigilancia para que la cumpla, con lo cuál, te pueden ver aquí. - No sé, creo que Simplemente te estás queriendo librar de mí. - No, simplemente te pido tiempo para que no te perjudique estar conmigo.- Me acerco a ella y la beso a ver si así la convenzo y se larga... Tengo que intentar que se quede conforme porque no me interesa que se enfade y me traicione. Carla es como una niña pequeña y en una rabieta le da igual todo. - Diego, no hagas que me arrepienta de haberte ayudado... - Carla, te aseguro que estoy deseando poder hacer una vida contigo pero por ahora no es posible. - ¿ De verdad? - Claro, ¿no recuerdas lo que te dije en tu visita en la cárcel?, lo sigo manteniendo, pero tengo que encontrar el modo de hacerlo. ¿Podrás tener paciencia? - ¡Júramelo! Diego no juegues conmigo. - Te lo juro, Dame tiempo y vendré por ti. - ¿ Te vas?... - Tengo que desaparecer un tiempo para limpiar mi nombre. No puedo vivir en este lugar dónde me van a estar señalando por todo. Es más, tengo que vender el taller porque nadie me va a traer sus vehículos y me voy a arruinar. Así que antes de que eso suceda tengo que vender e irme de aquí para empezar en otro lugar. Y cuando esté situado vendré a por ti. - por su cara parece que se lo cree. - Está bien... Pero sólo te voy a recordar una cosita, al igual que mentí para sacarte de la cárcel, puedo mentir para que vuelvan a meterte, y te aseguro que entonces no volverás a ver la libertad en lo que te resta de vida. No intentes engañarme porqué te puede salir muy caro, yo no soy Greta. - No te hace falta amenazarme, vendré a buscarte. - Eso espero. Al final consigo que se marche y sin hacer ningún escándalo, voy a tener que lidiar también con ella si no quiero que me joda de por vida. Me suena el teléfono. - ¿Si? - Diego, soy Cobra - Dime - Me enteré que ya habías salido del truyo y quise llamarte para ver como estás. - Pues bien, aquí tratando de cerrar temas para largarme de este pueblo. Tengo que desaparecer. - ¿ Y que tienes pensado? - Por ahora vender mi taller al mejor postor y después empezar de cero. Lejos de aquí. - Déjame que mueva unos hilos y te vuelvo a llamar. Puede ser que tenga la solución a tus problemas. - ok. Gracias - Aún no me las des, ya tendrás tiempo de hacerlo. Te llamo en un par de días. - Hasta entonces. Cuelgo y me quedo pensando en que será lo que tiene pensado este tipo pero quizás me conviene escuchar lo que me quiera proponer. Me pongo en el despacho a encajar todos los documentos del taller y encuentro un álbum de foros que me regalo Greta para nuestro quinto aniversario. Me siento a ojearlo. Hay un montón de fotografías juntos, viajes, salidas, momentos divertidos, al ver todas esas imágenes mi ira crece y mi sed de venganza se hace más latente. Si no es mía no va a ser de nadie y mucho menos de un muñequito sin huevos. Cojo un par de fotos y las guardo en la cartera. El resto del álbum va a la pila de papeles para destruir. Miro el reloj y ya son las doce de la noche, me voy a la cama, mañana seguiré guardando cosas. ... Me despierto, son las nueve de la mañana, es la primera noche que descanso en tres meses. Me doy una ducha, es un lujo poder ducharme a solas, sin tener un límite de tiempo y agua caliente. Si algo he aprendido en estos meses de encierro es a valorar las pequeñas cosas como esta. Me preparo un café, me siento en el sofá a tomármelo y pongo las noticias en el televisor. Mientras publico anuncios para la venta del taller en aplicaciones de compraventa. Espero que alguien lo compre pronto. Cuando me termino el café me suena el móvil. - Diego, soy Cobra, te tengo noticias. - Dime. - Verás, hay unos tíos que están dispuestos a pagarte una gran suma de dinero por el taller. - ¿Como una gran suma? - Te llamarán a lo largo del día. Te cuento, esta peña necesita blanquear pasta y tu taller es el negocio perfecto para hacerlo. - Perfecto tío. Ahora sólo me quedará buscar un sitio para largarme. - Tranquilo eso también lo tengo solucionado, pero te lo diré en su momento. Estoy terminando de realizar gestiones para que todo salga perfecto. - Tío muchas gracias, no sé como te lo voy a pagar... - Tranquilo eso también lo tengo pensado, necesitaré de tu ayuda en un tema, pero todo a su debido tiempo. Tu ahora dedícate a preparar todo lo de la venta del taller y ya hablaremos del resto. Te llamo más tarde para terminar de programar todo. - ok. Cuelga, yo sigo recogiendo y tirando recuerdos. Siguen saliendo cosas de Greta por todos lados, ¿ como puedo seguir sintiendo por ella? A las cuatro de la tarde vuelve a sonar mi teléfono - ¿Si? - ¿Don Diego Solís Río? - El mismo. - Soy Arturo Sánchez De Santana, Le llamo porque me han informado que usted tiene un taller en venta y quería hacerle una oferta. - Si, Dígame. - Le voy a dar tres millones de euros y usted me entrega el taller mañana. ¿ Le parece bien? - Está bien. Cuando usted quiera puede venir a cerrar el trato. - De acuerdo, pues mañana a esta misma hora le llevaré el contrato de compraventa y el dinero y usted me entrega el taller. - Hasta mañana entonces. Cuelgo el teléfono y no me lo puedo creer. ¿Tres millones de euros por mi taller?. Esto no puede ser real. Con toda esa suma de dinero voy a poder vivir una nueva vida a cuerpo de rey. Ahora sólo me falta saber que es lo que me tiene que proponer el Cobra.
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