Gael todavía no terminaba de creer lo que había hecho. Manejaba por la ruta con el sol escalando el horizonte, la voz de Rod Evans sonando a través de los parlantes y una hermosa señorita recostada en el asiento lindero con los ojos cerrados y su cabeza moviéndose al compás de la música. ¿Por qué le había ofrecido llevarla? ¿Por qué llevaba un mes junto a ella? ¿Por qué no había aparecido ni siquiera una pizca de aburrimiento o desencanto? -¿Esto que es? No está tan mal- le preguntó abriendo sus ojos para volver a mirarlo con esa sonrisa que tanto le gustaba. -Depp purple. -respondió Gael y aunque había intentado hacerlo sin emoción, con solo verla la sonrisa regresó a sus labios. -No es como Taylor, claro, pero es escuhable.- respondió ella divertida. -¿Escuchable? Dios mio, si te e

