AUDREY —No podemos, la cita con el cliente es a las dos —le recuerdo. —No te traje para trabajar. Lo observó incrédula. —Pero soy tu secretaria, y hay un cliente muy importante esperando. —También eres mi novia. —Falsa —corrijo —Todavía soy tu novia falsa. El muestra un gesto fruncido, no sé si se molestó, pueda que sí, pero en este momento esa es la realidad y no tiene por qué molestarse. Suspira y su gesto se suaviza. —Iré yo solo y me veré con el cliente, luego regresaré a nuestra habitación, quiero que estés lista esperándome. —¿Pero…? —me corta. —No hay peros, harás lo que digo. Y con eso último se va y sale de la suite. Se supone que había venido a trabajar, no a pasar el rato, tirada sobre una cama mientras lo espero. No sé que está tramando, sin embargo, muero de ansia

