Sonja De nuevo recorría las calles casi vacías con los autos pasando a mi lado como un faro que me recordaba lo ocurrido desde la noche que encontré a Olya. Sabía que ella no quería escucharme y no la culpaba, pues yo provoqué esa desconfianza, pero no podía rendirme dejándola huir otra vez como si nada, y aunque debí seguirle la pista unos días más para dar de nuevo con ella, no imaginé que terminaría encontrando una escena tan horrible. El recuerdo de aquella noche sigue latente… Ella corrió desesperada de la habitación perdiéndose no sé a dónde, quise alcanzarla, pero un extraño ruido llamó mi atención e ingresé a la habitación donde encontré a ese sujeto que se había ido con ella del bar. Era evidente que sufría una sobredosis, pero la sangre en la cama y su entrepierna me dio a en

