Llegamos a la mansión en tiempo record.
Baje del auto y camine lo más rápido que pude a mi habitación, al estar ahí empecé a destrozar todo y a llorar con fuerza. No podía creer que estaba a punto de tener sexo con el chico más sexy y hermoso de New York y lo arruine todo por ser virgen.
«Lo fuera hecho con Adam esa noche en la graduación. No lo hice por estúpida por querer esperar al chico especial, al chico correcto» Adam era un amigo con quién me gradué de la Academia de guardaespaldas.
Mi tristeza y mi pensar me hicieron quedar dormida hasta que escuché tocar mi puerta y me desperté.
—¿Señorita Fox? ¿Señorita Fox...? —era Leticia llamándome, otra vez.
Al segundo llamado me desperté.
Abrí.
—Sí, dígame Leticia—respondí adormecida.
—El señor Dylan Markle, la espera en su recamara, y no tarde—Dijo y se retiró.
Al escuchar eso inmediatamente el sueño se me quitó. Me quite el uniforme «me había quedado dormida con él,» Me puse una pijama casi transparente y sin pensarlo me fui a la habitación de al lado.
No hizo falta tocar dos veces a la primera vez me abrió la puerta y sin camisa, lo que me hizo perderme en su abdomen bien definido. ¡Él es el hombre perfecto, con esto lo comprobé!
—Discúlpeme, por lo de hace unas horas en el ascensor señorita Fox—expresó Markle apenas me abrió la puerta.
—Descuide— apenas exprese, no tenia aliento como hablar pero como puede lo hice. El jefe me abrió más su puerta dandome paso para entrar a su habitación la cual me dejo perpleja por lo hermosa que era. Tenía una cama gigantesca en el medio con sábanas blancas, las paredes eran negras y la lámpara de millones de cristales en el techo le daba un perfil elegante a todo el lugar.
—¿Le parece si seguimos con lo quedamos?—preguntó apoderandose de mi cintura. Inmovil quedé mirandolo sompredida. —Sí—contestó moviendo mi cabeza sin hablar.
Accedí haciéndose mi sueño realidad, posteriormente me agarro fuerte mientras me besaba, sentí el calor y la humedad por todo mi cuerpo y al quitarme la parte de abajo de la pijama pude sentir su m*****o erecto entre mis piernas lo que me excito aún más.
—Quiero que sepa señorita Fox. Que no será una más de mi lista.—me susurro Markle mientras terminó de quitar mi ropa íntima.
—Lo sé—respondí con seguridad. Aunque no entendí a que se refería.
Antes de esa confesión ya me habia terminado de quitar la parte de arriba, luego me arrojo a la cama completamente desnuda. Él estaba parado enfrente de mí quitándose su ropa interior y cuando termino de quitársela me ordeno que me levantara, lo que hice. Me volvió a tocar, y yo tome su m*****o entre mis manos.
—Pruébalo—Me ordeno, yo no tuve vergüenza alguna y lo introduje en mi boca, despues comencé hacer maravillas con ella que lo dejaron perplejo.—Me fascino—gemió—Pero ya basta. Ahora ponte en la cama.—me ordeno. Algo en mí no entendía porque cuando hablaba para decirme algo solo me da ordenes, sin embargo lo ignore pues no queria arruinar el momento.
Es por eso que le obedecí con rapidez y me acosté en la cama, él sucesivamente también. Luego empezó a pasar sus labios por mi cuello, tocando mis senos. Estaba lista para mi primera vez. No tenia dudas de eso.
Estaba en grado 80 de excitación, lo confieso, y él señor Markle inserto un dedo con suavidad en mi v****a para conocer el interior de ella, eso causo que mi nivel de excitación subiera a 90 grados y gimiera. Gemí fuerte, muy fuerte pues era mi primera vez.
—¿Te duele?—preguntó.
—No—mentí, claro quee dolía un poco pero aun así quería más.—Siga por favor. —le supliqué.
Markle abrió mis piernas y se posicionó entre ellas, insertando su m*****o completo en mi v****a y me hizo gemir aún más fuerte pues introdujo su masculinidad dentro de mí, ahí fue cuando supe a que se refieren cuando dicen que perder la virginidad duele.
Dylan se movía con mucha intensidad en mí y más aún al notar que ya no me dolía, comence a moverme al igual que él pues le agarre el ritmo veloz, nuestra sensación de placer fue elevándose hasta el punto de llegar al final.
Ambos quedamos sin energías pero dichosos de felicidad. Esa noche me quede allí en su cama y él junto a mí.