Aveline La mañana se me escapó entre los dedos como si el tiempo hubiera decidido correr más deprisa. Había pasado horas leyendo, perdida entre las páginas, dejando que las palabras me alejaran de los pensamientos que no quería enfrentar. No me di cuenta de cuánto había avanzado el día hasta que la puerta se abrió con un golpe seco. —¡Señorita Aveline! —exclamó Lily, entrando con el rostro encendido. El libro se me resbaló de las manos y di un pequeño salto, sobresaltada. —¿Qué sucede, Lily? ¿Qué pasa? Ella respiraba agitadamente, como si hubiera corrido por todo el pasillo. —El paseo de hoy… se cancela. —Me miró con una mezcla de emoción y nerviosismo—. El príncipe quiere invitarla a una cena familiar. Usted será su invitada de honor. —¿Qué? —Mi voz tembló más de lo que hubiera que

