Caspian II El arco descansaba en mi mano derecha, ligero y familiar, como una extensión de mí mismo. Mi madre y mi hermana me observaban desde la entrada del castillo, con esa mezcla de orgullo y preocupación que siempre acompaña mis salidas. Mi hermana era tan dulce y frágil en apariencia, se aferró a mi brazo antes de dejarme partir. —Te extrañare hermano, por favor no olvides lo que me prometiste. No lo olvidaria jamas, ella quiere un ciervo y eso es lo que tendrá. —Te traeré lo que te prometí pequeña, así que cuida a nuestra madre y al castillo. —Buena suerte, hijo mío... ten mucho cuidado—. Dijo mi madre, con voz firme, como si las palabras fueran un talismán contra los peligros que acechaban en el bosque. Solo pude asentir y darle un beso en la frente. Partí montado en mi corc

