Aveline Mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho, no podía respirar, no podía pensar, lo único que hacía era mirar aquellos ojos que me habían descubierto, esa voz que susurró mi nombre como si lo hubiera tenido grabado en el alma desde siempre. Era imposible, no podía ser cierto, no podía ser real que aquel hombre que había cuidado en el bosque, aquel que yo creía herido y perdido, fuera nada más y nada menos que el príncipe heredero, el futuro rey de todo este reino. Sentí que la sangre me abandonaba el rostro, que mis piernas flaqueaban y por un segundo creí que me desplomaría allí mismo frente a todos, frente a él, frente al mundo entero. Cuando sus labios pronunciaron mi nombre, cuando me dijo que por fin me habia encontrado, todo mi ser gritó peligro, no fue felicidad, y no

