Unas leves sacudidas lo obligaron a abrir los ojos y ver frente a él el rostro de Luke mirándolo atentamente. -Creí que tendría que tirarte de la cama para que despertaras- comentó con una leve sonrisa mientras se alejaba un poco de él y lo dejaba sentarse en el borde de la cama. -¿Qué hora es?- preguntó mientras se restregaba los ojos para quitarse el sueño que parecía estar impregnado en él. -Son las diez- le contestó y se encaminó al armario de dónde sacó una remera de mangas largas y unos jeans, los cuales se los tendió- Ponte esto, aunque creo que te quedará un poco grande, luego iremos a hacer compras para que tengas ropa nueva. -¿Y la mía? -No podemos ir a buscarla Andrew. El pent-house ya no es seguro- le contestó con voz dolida, porque no solo él había dejado todo allí, sino

