Capítulo 5.

1330 Words
Capítulo 5. – Ten esto. – Jane me entregó una taza de café y se sentó a mi lado. Yo seguía llorando y llorando y llorando. ¿Acaso esto era lo que se sentía ser pisoteado? Tu corazón es como si lo estuvieras expuesto, listo para que todos lo tocaran. Mil agujas clavándose en él, junto a tu vientre, un dolor insoportable. Yo estaba sufriendo. Yo estoy destrozada. Me rompieron el corazón. Y aun no puedo creerlo. El sudor corría mi cuello, junto a mis lágrimas, todo era húmedo y doloroso. Steve, Steve, Steve. No podía hacerme esto, soy Julie, la intocable, nadie podía hacerme esto, nadie, nadie podía usarme y luego tirarme como si fuera desechable. No, yo no lo merecía, no había hecho nada malo. ¿Qué era lo que estaba pasando conmigo? – Estoy tan mal, Jane. – Y me puse a llorar contra su hombro, siendo absolutamente patética y estúpida. Genial, no me quedaba ni siquiera la dignidad. Bien hecho Smith. – Yo lo amaba, estaba segura que sí, él me amaba, todo estaba bien, y de pronto me quedé sin nada. – Tranquila Jules, todo mejorará–Ella acariciaba mi cabeza mientras yo seguía llorando, dejando un tsunami por el departamento. Aun no superaba mi trauma, estaba paralizada mientras la única reacción que tenía era llorar y llorar. – Es que…yo lo amo tanto, y él dijo que eran palabras vacías, nunca me amó, solo jugaba conmigo–Gemí–Solamente quiero ser feliz, no le he hecho mal a nadie, ¿Por qué? – No lo sé, Jules. – Dijo mientras me abrazaba. Me limpié las lágrimas y fruncí los labios, evitando llorar. No, debía pararme, debía comenzar de nuevo. El imbécil de Steve solo fue un contratiempo, una pérdida de minutos y horas, debo seguir con mi vida. – Debo ser fuerte. – Dije. – Eso, tienes que repararte. – Asentí y luego me puse a llorar otra vez, de verdad que la estaba pasando mal, muy mal. Perdí todo lo que tenía, mi casa, mi dinero, mi novio, todo y solo en una fracción de cuatro horas. Todo estaba muy mal para mí. Quería golpearme y despertar ahora, con los estúpidos e irritantes ronquidos de Colina mi lado, eso quería, también que cuando llamara a Steve me contestara y me invitara a su casa, quería mi vida de vuelta. (…) He pasado la semana llorando, comiendo helado y engordando. Genial, ahora perdería mi cuerpo, mi atlético cuerpo que me costó tanto conseguir. Mientras Jane trabaja yo veo películas y lloro, porque son románticas y me acuerdo de Steve. De Gallagher no he sabido nada, está más que claro que no volvería conmigo, que me odiaba. Poco me importaba como se encontraba, lo único que me importaba es que necesito un departamento, grande y no esta caja de fósforos que tiene Jane. Quizás debería comenzar a buscar novio millonario otra vez, ya saben, debo levantarme lo más rápido que pueda. Comencé a buscar trabajo, en todos necesitaban una mesera y la desesperación me llevo a serlo y aceptar el trabajo. No podía creer que trabajara en esto. Ahora sí que quería matarme, golpearme con algo y morir. Pase de ser la novia de uno de los cantantes más importantes del mundo, de la banda más reconocida del mundo, a una simple mesera que anota los pedidos de la gente común y corriente, ni siquiera era una mesera de algún restaurante reconocido y de alto reconocimiento, trabajaba en una fuente de soda mal oliente como una mesera de cuarta. Mi suerte no podía ser peor. – Quiero unas papas fritas con salchichas y una hamburguesa. – Dijo un chico. Asentí y tome su pedido, le entregué la boleta al tipo que cocinaba y esperé a que hiciera las cosas. Finalmente, se lo llevé, tropecé y todo cayó. – Y-yo lo siento mucho. – Dije, mientras recogía los pedazos de platos rotos. – Podemos traerle otra s-si lo desea. – No, no quiero nada, tan incompetentes todos. – Masculló. No pude evitar fruncir el ceño ante su actitud. – Entonces vete a otra fuente a comer calorías, imbécil, me caí, me duele y aun asi no quieres otra estúpida hamburguesa. Vete a la mierda. – Dije, levantándome, furiosa con los platos rotos en mis manos, dispuestas a lanzarlo. – Le diré de esto a tu jefe. – Yo le diré a tu padre que debió usar un condón, así no nacen más cosas como tú. – Dije. – ¡Smith! – Grita el que parece ser mi jefe. Camino hasta él y le explico todo, aun así, no es suficiente: Me despidieron. Colin. – Por alguna parte debe estar. – Dice la voz de Lewis, me pongo la almohada encima y comienzo a llorar en silencio. – No lo sé, no me contesta el teléfono. – Pregunta Edward. – Su habitación. – Dice Lewis. Abren las puertas y siento como los dos se sientan en mi recamara. – Hermano…– Lewis intenta quitarme la almohada de mi cara. Lucho por mantenerla conmigo, es la almohada de Julie, huele a ella, aún puedo sentirla cuando la abrazo. – Déjenme. – Lewis me quita la almohada y deja ver mi rostro, demacrado, rojo y húmedo. Mis ojos ya no eran ni azules, eran rojos completamente, estaba con la cara hinchada de tanto llorar y no había comido en una semana entera, en la cual solamente había llorado en mi habitación por Julie, todos los días sin descanso. – ¿Qué pasó, Gallagher?  – Mierda, alguien llame a una ambulancia. – Dice Lewis. – Mira como está, tráele algo de comer. – No quiero. – Negué, recostándome en la cama otra vez. – ¿Qué pasó? – Pregunto Lewis. Mis ojos se comenzaron a llenar de lágrimas otra vez, me sentía un estúpido, un imbécil utilizado, pero lo peor es que quería odiarla y simplemente no podía, no podía, verdaderamente la amaba más que a mi vida. – Aquí le traje algo. – Dice Edward, extendiendo una bolsa de patatas fritas. Negué con la cabeza y me puse a llorar. – Julie…– Sollocé. – Terminamos, yo terminé con ella, me utilizaba, me engañó. – Santa mierda. – Dice Lewis y rompí en llanto frente a los dos castaños. Abracé a la almohada que me recordaba a Julie y enterré mi cara en ella. – ¿Por qué? ¿Por qué Julie? – Me levanté de la cama y comencé a destrozar todo, mi armario, las sillas, las fotos, mi televisión, todo estaba en miles de pedazos y aun así no conseguía sentirme mejor. – Yo la amo, la amo demasiado, era todo lo que alguna vez pude soñar y se va, no, no puedo con esto. – Dije, cogiendo una botella de whisky, bebiéndola por completo. El líquido quemó mi garganta sin importarme, comencé a llorar otra vez. – Amigo… – Steve. Tenía un amante, ella lo dijo, yo la escuché. Lo ama a él y no a mí. – Dije, devastado. – Puedes conseguir a alguien nuevo, alguien que te haga bien. – Dice Lewis, lo miré furioso y me levanté para enfrentarlo, Liam me miró asustado, pero, aun así, no se movió. – Julie es todo lo que necesito, Julie es todo lo que amo y amaré, ella es perfecta para mí y jamás lograré amar a nadie más que sea ella. – Dije. – Claro, sigue siendo el idiota mientras te engañan, es una puta. – ¡No! – Grité, empujándolo. – ¡Ella es perfecta! ¡No la llames así o te rompo la cara, maldito estúpido! – Me abalancé encima de él mientras Lewis se ponía entre medio. – Calma chicos, calma. – Sacó su teléfono y dijo: – Zack, necesitamos tu ayuda, Colin está verdaderamente mal. Y mientras Lewis y Edward seguían discutiendo sobre qué hacer conmigo, yo me desconecté del mundo, concentrándome solamente en Julie y en cuanto la amo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD