Colin. Semanas después. – ¡Colin ponme en el suelo en este instante! – Grita Jane, a todo pulmón sin importarle que estemos en un centro comercial. – ¡No! – Comienzo a correr con ella en mi hombro mientras todo el mundo nos mira. Después de correr con ella encima de mi hombro por unos cinco minutos decidí dejarla en el suelo. – Eres un idiota, Colin Gallagher. – Ambos reímos mientras caminábamos por el centro comercial. No sabía dónde llevar a Jane esta vez y este siempre era una buena alternativa. – ¿Quieres ir a algún lado? – Hay un lugar, pero no sé si te va a gustar, es aburrido. – Dime. – El mirador. – Dijo. – Me encanta ver la ciudad desde allí arriba, se ve tan grande y brillante, es hermoso. Asentí, tomé su mano y caminamos en dirección al estacionamiento. Ambos nos subimo

