Por Ivana Me miró la panza y sonrió, su sonrisa es especial, no la del seductor, esta era distinta, tierna, dulce y hasta parecía llena de amor. -¿Por qué no me lo dijiste? Ah no, que no me venga con reproches, tenía labial de otra cuando se lo fui a decir... Lo nuestro, para él, era nada... Lo miré con odio y con dolor. -Yo... te amo, ya te lo dije y quiero ser parte de la vida de ésta criatura, ¡Voy a ser papá! -¿Cómo sabés si es tuyo? Le digo peleadora. -Lo sé. -¿Cómo te enteraste? -Digamos que cuando confías en adolescentes, te reprochan cosas con verdades. -¿Any? -Any casi mata al hermano, pero a su favor, a Lito se le escapó. -Pasá. Le digo y entramos a mi dormitorio, me quería sentar, tenía una pequeña molestia y no quería que él se entere. -Primero, vos mismo diji

