—De que sirve que sea una mujer bella y tenga contratos con empresas de moda si no soy feliz, ¡El amor no existe! Quieres un consejo Gina, no te enamores, eso es una mentira creada por personas tontas. —Madre, cálmate, tranquila eres muy joven aun, quizás en poco tiempo conozcas a alguien que si te amé y te respete como mereces. —No me estás escuchando, ¿sabes con cuántos hombres he salido?, miles, hasta tu padre me abandono hace mucho, no sé qué hacer, me siento horrible. Mi madre era una mujer muy bella, jamás me llamaba hija lo más cariñoso y cercano que llegaba a llamarme era amiga, según lo que me contaba cuando ella tenía diecisiete años era una chica muy guapa como siempre, delgada y a diferencia de ti era muy alta, una larga cabellera rubia y con ojos marrones como los tuyo

