Observó con asco los cuerpos de ese par de desgraciados, fueron unos miserables y se merecen estar juntos en el mismo lugar ¡En el infierno!, no es correcto pensar de esta forma, pero recuerdo lo que le hicieron a mi familia y desecho los buenos pensamientos. No estoy feliz con la muerte de dos seres humanos, pero se lo merecían, Cameron y Francisco se extinguieron como lo que fueron… Dos malditas ratas, que nacieron para lastimar a los inocentes, pero ya se murieron para darle paz a mi familia. Aún tengo muchas preocupaciones, desconozco el paradero de Amaia y de Joshua, la impotencia se apodera de mi cuerpo, me siento como un inútil aún encerrado, sin poder ir a buscarlos, ¡Demonios! Mi única salida es llamar a la casa una vez más. Mis manos tiemblan al marcar el número telefónico, cua

