Amaia La felicidad no cabe en mi pecho, ver a Uriel arrodillado pidiendo que sea su esposa, me eleva hasta las nueves, tanto fue mi emoción que me quedé sin palabras. Las gemelas observan atentas cada uno de mis gestos, diría que están más ansiosas que yo ¡Siento que es muy pronto! —Mami dile que sí —Despierto de mi ensoñación cuando Payton me habla. El terror de alguna manera recorre mi piel, aunque es un maravilloso hombre, son tantas cosas las que he vivido, que es innegable no temer a un fracaso más, pero el que no arriesga sencillamente no gana. Inhalo aire, llenando mis pulmones de oxígeno, decido responder el pobre debe dolerle la rodilla —Sí, Uriel acepto ser tu esposa —Sonríe ampliamente, su rostro refleja alivio. Coloca un hermoso anillo con un gran diamante en forma de cora

