Soñando con el amor

1102 Words
Capítulo 6 Amara caminaba por la playa bien temprano en la mañana, sintiendo la suave brisa marina acariciar su rostro. El sonido de las olas rompiendo contra la orilla era como una melodía que la acompañaba en su búsqueda de caracoles. Había comenzado a coleccionarlos hace ya un tiempo y cada uno de ellos tenía para ella una historia que contar. Mientras se agachaba para recoger uno de un color particularmente hermoso, su mente divagaba hacia pensamientos más profundos que la hacían estremecer. La inmensidad del mar siempre la había fascinado, pero en ese momento, su corazón anhelaba algo más importante que la belleza del paisaje. Se preguntaba una y otra vez cuándo conocería el amor verdadero que la hiciera tocar las nubes con las manos. Había escuchado tantas historias sobre príncipes azules y romances de ensueño, pero para ella, esas historias parecían pertenecer a un mundo distante al suyo. La cruel realidad de su vida la perseguía todos los días, los comentarios hirientes de quienes la llamaban gorda no desaparecían y las burlas por sus grandes lentes la habían marcado profundamente. A menudo se sentía invisible para los demás, como si su verdadero yo estuviera atrapado detrás de una fachada que nadie podía ver. Ella quería ser libre para expresarse, pero todos aquellos fantasmas no la dejaban. De repente, el sonido de su nombre a lo lejos la sacó de sus propios pensamientos. Esa voz la conocía de memoria y la ponía feliz con solo escucharla. – ¡Amara! – gritó Dara, su prima, que se acercaba corriendo por la arena. Dara era todo lo que Amara no era y deseaba ser. Su prima era hermosa, delgada y siempre rodeada de admiradores que deseaban estar con ella. Sin embargo, a pesar de sus diferencias físicas, ambas compartían un vínculo especial más haya a de cualquier cosa. Ella había estado buscando a Amara desde la mañana muy preocupada por su ausencia, ya que las personas de la zona solían ser muy crueles con ella. – ¿Primera dónde te habías metido? Sabes que no me gusta que salgas de la casa sin avisar – le dijo Dara, con un tono de reproche que rápidamente se transformó en preocupación por su bienestar – Sabes que la gente puede ser cruel contigo cuando estás sola y no quiero que te lastimen como la última vez. Amara sonrió conmovida, sintiéndose agradecida por la protección que siempre le brindaba su prima. Ella siempre se peleaba con todo por defenderla y jamás lo olvidaría. – Tranquila Dará, estoy bien. Solamente necesitaba un poco de tiempo a solas para pensar y hacer mis cosas. El mar siempre me hace sentir mejor cada que me siento abrumada – respondió mirando hacia el horizonte con una sonrisa. Dara suspiró al escuchar eso, pero su expresión se suavizó al ver su hermosa sonrisa. Sabía que su prima necesitaba su propio espacio, pero nunca estaba de más el cuidar de ella. – Está bien, lo entiendo, pero la próxima vez avísame a si vayas al baño. Ya sabes como me pongo y eso no me gusta, sin embargo, ahora quiero pasar el susto de otra manera ¿Qué te parece si ambas vamos a nadar un rato? Necesitamos divertirnos y olvidarnos de todo lo malo por un rato – sugirió tomando la mano de Amara y llevándola hacia el agua haciéndola reír. Ambas se metieron en el mar corriendo muertas de la risa y chapoteando mientras las olas las envolvían se sentían libres. Amara se sintió como si fuera el mismo viento y tenía la corazonada de que el agua podía lavar sus inseguridades, aunque solo fuera por un momento. Mientras ambas nadaban, comenzaron a hablar de sus sueños y anhelos. A Dara siempre le gustaba escucharla, ya que sentía felicidad de ver como el corazón de su prima era tan transparente y noble. – ¿Amara alguna vez has pensado en cómo sería encontrar al amor de tu vida? – preguntó Dara con su voz llena de emoción – Imagínate a alguien que te mire directamente a los ojos y vea lo hermosa que realmente eres. Alguien que no solo te vea como lo hacen los demás. Amara asintió al escucharla, sintiendo que su corazón se aceleraba ante la idea. Muchas noches ella había soñado con cosas como esas, pero siempre dejaba de soñar al acordarse de su realidad. – Claro que lo he pensado, Dara, pero a veces siento que nunca encontraré a alguien así. La gente solo ve mis defectos sin darme la oportunidad de ser yo misma – confesó con su voz en un susurro. – Eso no es cierto, tú no tienes defectos – dijo Dara mirándola con seriedad – Tú eres la persona más increíble del mundo y tienes un corazón hermoso. Además, tienes una creatividad que muchos desearían tener y por el amor no te preocupes. Ese te llegará cuando menos lo esperes y te darás cuenta de eso cuando un escalofrío te recorra hasta los huesos. Solo tienes que creer en ti misma y el destino hará lo suyo. Amara sonrió, sintiéndose un poco más esperanzada al escuchar eso, pero tampoco creía que el destino fuera a tocar su puerta para presentarle al amor. – Gracias por decirme esto Dara. A veces solo necesito que alguien me recuerde que realmente soy especial – respondió sintiendo que la conexión con su prima la fortalecía. Mientras nadaban un rato más y se divertían, Amara no podía evitar soñar con el futuro. Imaginaba a un chico que la mirara con admiración, que la aceptara tal como era y que la hiciera sentir especial. Un hombre que fuera realmente apuesto, tanto que le robara el aire con solo verlo. No obstante, aunque la realidad a menudo la desanimaba, en ese momento, rodeada de amor familiar y la belleza del mar, se sintió un poco más cerca de su sueño. Después de un rato ambas salieron del agua, riendo y temblando de frío. Se sentaron en la arena sin importar que se les pegaron en el cuerpo, dejando que el sol comenzara a secar sus cuerpos. – Amara prométeme que nunca dejarás que nadie te haga sentir menos – dijo su prima mirándola con sinceridad. – Está bien, lo prometo – respondió Amara sintiendo que, aunque el camino hacia el amor podría ser difícil para ella, no estaba sola. Con su prima a su lado sabía que podía enfrentar cualquier cosa. Y en su corazón, una pequeña chispa de esperanza comenzó a brillar recordándole que el amor, aunque fuese distante, podría estar más cerca de lo que ella pensaba.
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