- ¿Por qué no le contaste a Allison eso que me estás diciendo? -enarcó una ceja el chico encima de mi cama.- Es tu hermana y seguramente lo hubiera entendido. - Tú sabes como es Allie. -me encogí de hombros.- Y no quería que sintiera que no se lo merecía. Eso era algo que Allison había tenido que pelear toda su vida y pocas personas lo sabían. Mi hermana tenía la idea de que nunca era suficiente y que nada era suficiente. Intentaba llenar un vacío siempre presente en ella con lo que pudiera encontrar en su camino. De hecho, estaba segura de que su adicción a las compras venía de eso en primer lugar. - Duquesa habría entendido. -comentó mientras comenzaba a lanzar una pelota de tenis al aire y la volvía a atrapar.- Ni siquiera te habría dejado hacer algo así por ella en primer lugar. -

