Mi mente era un completo remolino que no tenía idea de cómo resolver o detener para pensar correctamente. “Piensa negativo y atrae negativo”, me dijeron durante años como un mecanismo para tranquilizarme y resolver problemas. Pero el asunto fue que desde que llamaron a la policía, cada fibra de mi cuerpo colapsó en una desesperación constante hasta llegar a la estación de policías. Al ser menor de edad no podían pedir mi declaración sin un adulto acompañándome, y ya que no me quise declarar como una víctima, lo mejor que pudieron hacer fue dejarme en la sala de espera, intentando contactar a mis padres. Aunque, como dije, pensar negativo solo atrae negativos. Pasé mi mano por mi cabello como por décima vez en lo que llevaba aquí. No sabía muy bien qué hacer y mis padres no estaban contes

