Capítulo 15. Respuestas. ¿Por qué tenía que hacerme la única pregunta a la que no quería responder? Ya se lo había dicho una vez, ¿qué es lo que quería ahora, pelos y señales? Seguí vistiéndome en silencio, esperando no sé a qué, quizás a que él se aburriera o se olvidara de todo. Pero no, claro que no lo iba a hacer. —¡Te he hecho una pregunta, Emila! —dijo casi gritándome. Me giré y lo miré a los ojos. A él le gustaba que lo mirara, a diferencia de Elian, que me prohibió mirarle a la cara. —¿Qué es lo que quieres saber exactamente? Estas de aquí son por resistirme —dije señalando mi vientre y el interior de mi muslo—. Me quemaron con un hierro al rojo vivo. Los mordiscos son… no sé… creo que a Elian le gustaba morderme. Y los demás, de cada vez que pasaban en la noche a estar conmi

