Capítulo 35. Simplemente Edith. Pov Edith: Bajo las escaleras intentando asimilar que casi presencio un suicidio en directo. Si esto fuera una serie, me habrían dado un Emmy solo por mantener la compostura mientras sostenía a una chica colgando del tejado. Respiro hondo. El aire huele a polvo, a desesperación y a perfume caro. Perfecta combinación para describir a mi hermano y a su “gran amor”. Sí, lo he dicho. Amor. Lucien, el tipo que juró que nunca se enamoraría, que no necesitaba a nadie, que el compromiso era para los idiotas y que el corazón solo servía para bombear sangre… ahora tiene cara de viudo trágico mirando al vacío. Qué ironía tan poética. Me asomo al salón y lo veo sentado en el sofá, con los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas. La mirada perdida.

