4.- Emboscada

1546 Words
En el valle de brujos, Rodrigo el padre de Sofia se había estado comunicando con algunos brujos que se encontraban viviendo en diferentes aldeas, con esferas de cristal que los mantenía en contacto por medio de la magia, esto con el motivo de estar al tanto de lo que pasaba en las otras aldeas. Debido a los acontecimientos que se estaban suscitando con los vampiros que estaban atacando a las mandas y aldeas, él se encontraba muy ocupado esos días, regresaba a casa muy tarde y cansado, su amigo más cercano, el alfa de la manada Atardecer Rojo se había comunicado con él y le solicitaba ayuda para proteger su territorio con barreras mágicas. La influencia de Baltazar era enorme, estaba reclutado a todos los que habían sido rechazados por su clan, por consiguiente, su ejército se estaba fortificado y con un ejército más grande, atacaba las manadas al azar, aun no lograban entender su modo de obrar, ni que es lo que quería lograr atacando de esa manera, había muchas manadas pequeñas y en su mayoría vivían de forma pacífica. Aunque la manada Atardecer Rojo era de las más fuertes y extensas no contaba con suficientes guerreros para defender a todos, por lo que su Alfa se vio obligado a pedir la ayuda de Rodrigo, no podía dejar a las mandas en total abandono. Tenía que buscar aliados quienes lo ayudaran de alguna forma y quien mejor que Rodrigo, con su magia podrían proteger las manadas y evitar el derramamiento innecesario de sangre inocente. Después de hablar con su amigo el Alfa de la manada Atardecer Rojo, Rodrigo se encontraba muy pensativo, pues se debatía si debería ir a ayudar a las demás aldeas o quedarse a proteger su clan, el salir no solo implicaba ponerse en peligro sino la posibilidad de dar a conocer el valle, muchos cuestionarían su origen, si quería ayudar debería pensar en lo que diría en caso de ser cuestionado. Ya que no podía ocultar más dichos sucesos, reunió a toda la familia y les explico los informes que recibió de algunos brujos, les explico de la existencia de un vampiro milenario llamado Baltazar, él estaba atacando las diferentes razas, en su paso había exterminado tribus y mandas sin importar la especie, aun se desconocía la razón o el motivo por el que estaba tacando a todo ser viviente. Debido a esa situación él tenía que salir a investigar, puesto que muchos inocentes estaban en peligro y no podía quedarse con las manos cruzadas mientras que las especies estaban siendo exterminadas. Sofía al igual que Alexis pegaron el grito en el cielo, estaban en contra de que su padre saliera a las afueras, tenía mucho tiempo sin salir del valle, desconocía cuanto había cambiado el exterior, aunado a los peligros a los que tendría que enfrentarse. La madre de Sofía recordó cómo su aldea fue atacada por una manada de lobos que buscaba más territorio y poder, sin importar los medios para conseguir su objetivo, en ese ataque la mayaría fueron asesinados y muchos quedaron a la deriva, otros más fueron esclavizados por el alfa conquistador. No se opuso a la decisión de su esposo, pues ella sabía lo duro de vivir fuera de una manada no deseaba que alguien más pasara por lo mismo. Pretendía acompañar a Rodrigo en su viaje, pero él se negó rotundamente. Alexis por otro lado, no buscaba acompañar a su padre, deseaba evitar que se fuera. _ ¡Por favor padre, déjame ir en tu lugar...! _ ¡Por supuesto que no, no te pondré en peligro a ti, a tu madre y mucho menos a tu hermana! _Soy joven, además, no iré solo, llevare conmigo a mis mejores guerreros. _No conoces cómo funcionan las cosas fuera del valle, jamás has salido de aquí. _Ya me las arreglare de alguna manera... _¡Nooo, y es definitivo! necesito que te quedes a cargo del valle en lo que estoy fuera, si algo me pasa tú te encargaras de gobernar el valle como corresponde... Rodrigo dio media vuelta y fijo su mirada en la más pequeña de sus hijos. _Sofia, mi pequeña flor, tú eres muy poderosa, más de lo que te imaginas, tendrás que apoyar a tu hermano en todo lo que puedas, habrá mucho que se opondrán a él, pero estarás tu como su mano derecha, confió en ti mi pequeña niña... fue lo último que les dijo a sus hijos antes de ir a preparar sus cosas para el viaje. Sería un viaje de cuatro días para llegar a la manada de su amigo Marcus Ferrer alfa de la manada Atardecer Rojo. Había muchos rumores con respecto a los ataques y debía cerciorase de cuan grave eran, solo así podrían establecer un plan para su defensa. Sofia estaba devastada su padre se marcharía en algunas horas y no sabía si lo volvería a ver, se fue al templo y prendió un incienso a la diosa Hécate, entre lágrimas le rogo que protegiera a su padre en todo momento. Un presentimiento en su interior le decía que algo malo pasaría, hizo lo posible por persuadir a su padre de retrasar unos días el viaje, pero su padre no hizo acaso a sus suplicas y dio la indicación a sus guerreros para salir al día siguiente. A la mañana siguiente, aun con su familia en contra, Rodrigo salió de valle de brujos en compañía de algunos de sus guerreros, dejando a Alexis a cargo de la aldea hasta que el estuviera de regreso, Sofía lo abrazaba con mucha fuerza por última vez, pues no deseaba que su padre se fuera. Rodrigo el gobernante del valle de brujos y sus guerreros estaban de camino a la manada Atardecer Rojo, en al menos cuatro días estarían pisando su territorio, ocho hombres lo acompañaban, entre ellos había dos hechiceros de magia de curación, dos estrategas y tres expertos en hechizos defensivos además estaba Alan el más joven de todos, él era un mago ilusionista, podía crear ilusiones y hacer creer ver todo tipo de cosas. Llevaban caminando dos días seguidos por la urgencia de llagar a su destino lo más rápido posible, no se habían detenido a descansar, un grave error de su parte pues en ese momento se encontraban exhaustos y hambrientos, decidieron parar esa noche para continuar con su viaje a la mañana siguiente, buscaron un lugar adecuado para pasar la noche, para su buena suerte se encontraron con una cueva, después de comer algunas de sus provisiones se dispusieron a dormir. Establecieron sus horarios de guardia para mantenerse seguros. Sin embargo, el cansancio era tan fuerte que los venció a todos por igual, incluso a quien se suponía debía estar vigilando para evitar algún tipo de peligro que los pudiera asechar. Esa noche los exiliados de diferentes razas se reunían para viajar al castillo del Rey Vampiro, se había corrido la voz de que Baltazar estaba reclutando a todo aquel ser que había sido expulsado de su lugar de origen. Sin importar el crimen que haya cometido, los acogería en su territorio. El territorio de Baltazar estaba rodeado de tribus, manadas de lobos, aldeas de elfos y hadas, al pasar por esos terrenos serian vistos como una amenaza y atacados sin piedad alguna, por lo tanto, no podían arriesgarse a ir pocos o serian asesinados, lo más adecuado era viajar en grandes grupos y solo por las noches para no ser detectados. Baltazar era una esperanza para ellos, un lugar seguro donde vivir y alguien que pudiera ayudarlos para vengarse de quien los había rechazado y humillado por ser diferentes, por ir en contra de sus creencias y otros más por su mala praxis. Que desafortunada coincidencia que los dos grupos se encontraran con la misma cueva y decidieran descansar en ese mismo lugar, una catástrofe estaba a punto de suceder. Cuando el brujo que estaba de guardia se dio cuenta de los intrusos en la cueva, alerto a los demás para estar atentos ante cualquier ataque, entre los exiliados había algunos lobos, brujos y otras razas, al percibir la presencia de los brujos del valle, se pusieron en alerta y cuando estuvieron frente a frente comenzaron a atacar a quienes consideraban sus enemigos, una acalorada pelea se llevaba a cabo dentro de la cueva, sus razones eran diferentes, pero todos buscaban sobrevivir. Alan se dio cuenta que el número de sus enemigos era mayor al de ellos y aun cuando todos eran brujos ancestrales y tenía un poder inigualable, era inevitable que perdieran esa batalla, pues los superan en número, se encontraban heridos, algunos yacían sin vida en el frio suelo, tenía que buscar la manera de escapar, no podía dejar que asesinaran a su gobernante. Creo varias ilusiones para confundir a sus contrincantes, la mayoría de sus compañeros habían caído ante el ataque de los lobos, él y Rodrigo aún estaban con vida, sus ilusiones les facilito el huir de esa cueva, con un hechizo borro todo rastro de aroma para que no pudieran seguirlos. Estaban gravemente heridos por lo que no lograron ir muy lejos, quedaron inconscientes debido a que las heridas de los dos hombres estaban sangrando mucho, los magos de sanación estaban muertos y su poder mágico estaba agotado.
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