Maximiliano dio dos largos pasos para acercarse a Sofía, tomo sus frías manos, y miro la chica de forma tierna mientras, entre suplicas le pedía que se quedara a su lado. Sus rostros estaban a escasos centímetros el uno con el otro, Sofía podía ver perfectamente el aspecto físico de Maximiliano, sus rasgos perfilados parecían tallados por los mismos dioses, labios delgados, ojos color zafiro que la atraían como un imán y la hipnotizaban, su voz magnética sonaba sexy y encantadora. Sus cálidas manos se sentían ásperas al tacto, sobre su traje se reflejaba lo trabajado de su musculoso y torneado cuerpo, su prominente altura lo hacía ver poderoso e intimidante, Sofía estaba fascinada con el atractivo hombre que tomaba sus manos. Sin darse cuenta de cómo, Maximiliano estaba alterando sus

