30. Un almuerzo con mi maléfico jefe. Dulce. Los platos lucen exquisitos. Me gustaría que sea James con quién comparto esta comida. Mi jefe llama al mesero y le pide algo que no llego a escuchar. Mi mente está lejos de está mesa y de su compañía. Está con James que no sabe que me he quedado sin batería y no puedo decirle lo que pasa. Owen Crane me toca la mano. —Sonríe por favor. Este platillo lo preparan en contadas ocasiones. Me obligo a tomar los cubiertos y a comer. No tengo apetito, solo quiero que este día acabe. Mi jefe actúa con normalidad, de hecho se le ve radiante como nunca. Su mirada es afectuosa. La que tiene la cara larga soy yo. Eso me hace sentir una estúpida. Tal vez todo se reduce a actuar como si nada malo pasara. Mastico sin saborear realmente nada, y es una la

