19. Quiero mi sueldo más que un affair con él. Dulce. Mi jefe... Se ve tan sexy con ese traje azul oscuro. La corbata le hace juego a la perfección, hace que su par de hermosos ojos almendrados adquieran un tono azulado, gracias al reflejo de la luz. Me quedo embobada cuando le veo listo para su tan trágica reunión familiar. Aunque ahora le compadezco, si yo misma tuviera que sentarme al lado de mis hermanos, seguramente no tardaríamos nada en sacarnos los ojos, todo, delante de mi mamá y mi abuela. Solo por evitar ese desenlace es que he decidido hace años no volver a casa nunca más. Aunque a veces lamento no ser fuerte como para controlar mi temperamento. A veces llamo a mamá solo para escucharla decir: —¿Hola? ¿Quién llama? ¿Eres tú, pitufina? Entonces cuelgo. Sí. Mi mamá me llam

