48. Esto es solo un juego para mí. Dulce. Estoy sentada encima de la enorme pija de James, y Bruno su amigo nerd nos mira, desea participar, se me acerca para tocarme las nalgas. —Ah, no, tu te quedas viendo —le digo con mi voz sensual. —Ya la escuchaste —le dice James. Bruno se aparta, pero eso no merma su calentura. Me saco la remera para estar más cómoda, y ahora Bruno se muere de las ganas que tiene de tocarme, se masturba viendo como se mueven mis nalgas mientras me meneo sobre James. Me muerdo los labios, mirándole, me llevo el pelo hacia arriba, eso los excita a ambos; James gruñe, y su ritmo se acelera, me sujeta con fuerza de la cintura y me presiona hacia su cadera, haciendo que su pene se me clave hasta el fondo, y me arranca un gemido. Me besa el cuello y luego me dice: —B

