21. Para no sentirme tan devastada. Dulce. Conforme van pasando los segundos voy cayendo en una profunda verguenza... Mi culo... Mi jefe... Pero lo he querido yo, ¿no es así?, de alguna forma yo me lo he buscado... Lo deseaba tanto y he tenido lo que quería... Estoy sola en este baño. Tengo que volver a mi recámara. Me levanto como puedo, me duele el culo, mierda... Voy por la toalla, el ardor es insoportable pero saco fuerzas de alguna parte y tomo la toalla, me envuelvo con ella y salgo. Mi jefe ha desaparecido. No está en su recámara. Eso, de alguna manera me choca, me duele... Pero no podría esperar otra actitud suya. En qué piensas, tonta... Cruzo todo el dormitorio hasta dar con la manija de la puerta, y entonces la abro. Saco mi cabeza. El pasillo sigue tan desolado, a

