43. El principio de mi fin. Dulce. Nuestros cuerpos se mueven al ritmo de la música electrónica. Esto es fenomenal. Ninguna fiesta a la que asistido se compara a esto. Sin contar con que todos son gente de la élite. Esto es excitante; saltamos y nos movemos nos besamos y casi, casi nos olvida donde estamos. La gente a nuestro alrededor está en su mundo y no se mete con nadie. No veo a Owen por ningún lado. Ha desaparecido después de que me ha dado a tragar esa pastillita con forma de v****a. Tengo mucha sed. No hemos bebido nada desde que llegamos. —Voy por unos tragos —le digo a James que no para de saltar, y él asiente. —Te acompaño. —Dale —le digo y vamos al sector de bebidas. Hay como mínimo unos cinco bartenders, al primero que veo le hablo. —Hola, me das dos cervezas frías,

