33. El collar de la abuela de James. Dulce. Se tiende a mi lado, y exhala. Toma sin mirar del velador un pañuelo descartable y me limpia con cuidado. —Dime que no me dejaste semillita adentro —le digo. —Quédate tranquila, bonita. Lo saqué a tiempo. Me parece que para estar segura tendré que comprarme la pastillita del día después. Mientras tanto no voy a arruinar este momento. James me extiende el brazo, quiere que me apoye en él, le doy el gusto, me aferro a su envidiable torso, y se siente tan bien... me sonríe contento, me da un beso en la punta de la nariz. —Así que... tengo que suponer que me odian tus padres —salgo a relucir el tema que me tiene pensativa. —Me gustaría decirte que sí, que solo es eso. Era cuestión de tiempo que Owen te enviara a casa de mis padres, Owen suel

