La vida de Steph había dado un giro de 180 grados en pocos días. Después de una semana llena de pesadillas tormentosas que amenazaban con acabar con ella, ahora estaba comenzando a vivir unos días llenos de amor y felicidad como nunca antes. Había comenzado a salir con Minying y estaba muy feliz con él. Desde su primera cita habían estado hablando cada día. Él solía darle los buenos días cada mañana al levantarse, preguntaba cómo iba su día cada tarde durante el almuerzo y nunca se olvidaba de enviarle un mensaje de buenas noches antes de ir a dormir. Era un encanto. Steph se sentía en el cielo por como la trataba. Realmente era el hombre con quién siempre había soñado. Aún no habían tenido su segunda cita, pero por cómo iban las cosas hasta el momento, ella no dudaba en que pronto Minyi

