Apenas el té estuvo listo, Lorena y Steph se sentaron a la mesa. Esta última sostenía su taza de porcelana con ambas manos mientras su mirada se mantenía perdida en la nada. Lorena dio un sorbo a su té esperando que su amiga iniciara con su narrativa. – Todo esto es una completa locura amiga –comenzó diciendo Steph– siento que estoy dentro de una novela de ficción sobrenatural. Pensé que tendría una historia de amor llena de romance, pero de alguna manera acabé perdida en esta locura –expresó triste y decepcionada. – ¿Qué averiguaste? –quiso saber Lorena. La chica comenzó a contar todo lo que la señora Murcia le había revelado. Le contó que los chicos eran seres inmortales que se alimentaban de las jóvenes vírgenes que tomaban como esposas. Chupaban sangre, pero no la neces

