Lorena y Steph estaban tensas por todo lo que estaban escuchando. En un principio, habían permanecido en silencio porque se sentían curiosas por lo que la señora les estaba contando, pero ahora no emitían palabra alguna porque simplemente no sabían qué decir, no podían salir de su asombro. Sin embargo, la historia continuó. – Como imaginarán, Elena era virgen, nunca antes había tenido novio –aseguró la mujer– así que en un principio esas fantasías la tenían encantada. Ella decía que se sentían muy reales y que podía jurar que hacía el amor con cada uno de ellos y eso era lo más retorcido de todo –exclamó con furia– ella me decía que no se trataba de uno solo, sino que los tres hombres aparecían por su puerta. Era como si se turnasen entre ellos, pero al final, los tres visitaban su

