El día transcurrió con tranquilidad. La oficina donde trabajaba Steph estuvo un poco aburrida, pero eso ella lo agradeció. No quería pensar en nada más, ya tenía demasiadas cosas en su cabeza como para preocuparse por más. Todo el día la pasó intentando comprender lo que estaba ocurriendo en su vida. Si los sueños que había tenido con Minying y Chung-Ho la habían hecho comenzar a pensar que se estaba volviendo loca por lo reales que los había sentido, ahora si estaba segura que había perdido la cordura por completo. Necesitaba hablar con alguien, pero la verdad es que a la única persona a quién podía contarle lo que le había ocurrido, sin que llegara a poner en duda su estabilidad mental, era Lorena. Ella era quién podía creerle, por lo que pensó que debía llamarla esa misma noche. Apena

