—Valentina Soré —
Ha pasado una semana ya de la operación de Adam y aunque aún no despierta estábamos confiados en que pronto lo haría, los resultados de sus exámenes habían salido bien y su corazón late perfecto, sólo faltaba que abriera los ojos y volviera a ser ese ogro gruñón que enamoró a mi mamá.
En el hospital me trataban como a una heroína. Bruno y el doctor George han esparcido el comentario de que para ser una interna de primer año tuve la entereza y sagacidad de toda una experta, pero la verdad es que creo que se les pasó la mano, lo único que hice fue seguir lo que indicaba mi corazón y las ganas de salvarle la vida a Adam.
Hoy estábamos haciendo ronda en el ala infantil de cardiología y mientras vemos a los pacientes me decido a preguntarle a Bruno por Dylan, desde que volvimos al hospital no le he visto por ninguna parte y ya me estoy preocupado.
—Bruno...
—¿Dime Principessa?
—¿Dónde está Dylan? —Una enfermera que estaba cambiando el suero de uno de mis niños nos miró con el ceño fruncido y vi la incomodidad en la cara de Bruno, pero ya había hecho la pregunta y necesitaba una respuesta.
—Preciosa, ¿te parece que te explique a la salida? es algo un poco complejo y andan muchas arpías por ahí escuchando.
—Okey, pero de esta tarde no pasas Bruno, sino iré con el doctor George, por tu tono de voz creo que no me va a gustar lo que me vas a decir.
Y en efecto así fue...
A la salida nos juntamos en el café que está cerca del penthouse porque Bruno no quería que nadie del hospital nos escuchara. Bruno me trajo un rico Mocca blanco con leche de soya y un pedazo de pastel de zanahoria, mientras que para él se pidió un café irlandés con un cupcake de chocolate.
—Ahora si me vas a explicar ¿qué pasa Bruno? —este se tensó, le dio un sorbo a su café y comenzó a hacer migajas su cupcake—. ¡Bruno!
—Principessa, lo que te voy a contar ni yo lo entiendo hasta ahora, pues de verdad que no puedo creer que Dylan haya sido capaz de hacer lo que hizo .
—Pero ¿qué hizo?
—Lo denunciaron por realizar abortos ilegales a dos chicas menores de edad.
—¿Qué? —Mi cara de asombro posiblemente era monumental pues sí. El aborto era legal en New York. Sin embargo, el aborto está restringido en este y en otros estados, pues hay todo un procedimiento para determinar si se puede hacer o no y eso quiere decir que en estos casos los fetos ya eran viables o que hubo mala praxis.
«Médicamente hablando la viabilidad es el momento del embarazo cuando un feto se ha desarrollado lo suficiente como para poder sobrevivir fuera del útero con ayuda médica. Cuándo sucede depende de cómo se desarrolle el feto y puede ser diferente para cada embarazo. Para saber qué tan avanzado está tu embarazo, el primer día de tu último período cuenta como el primer día de embarazo.
Además, no se requiere la participación de los padres en New York. Si eres menor de 18 años, puedes dar tu consentimiento para un aborto y no tienes que notificar a un padre o tutor legal para abortar en New York.
Entonces ¿porqué hay una denuncia por practicar abortos a menores de edad?»
—Ya sé todo lo que debe estar maquinando ese cerebrito mi Principessa y es lo mismo que me preguntaba yo, el tema es que Dylan no es médico y al parecer una de las chicas llegó en muy mal estado al hospital y al hacerle el legrado ella tuvo que decir que un doctor de este hospital la había ayudado con su "problema" y claro ahí salió el nombre de Dylan, al doctor George no le quedó de otra que hacer la denuncia y desde ahí no sé nada de él, es como si se lo hubiese tragado la tierra. No contesta mis llamadas y en su casa no tienen idea de dónde está. Además, en su familia no tienen idea de su orientación s****l por ende no quise seguir molestando como el novio preocupado por él, ya me llamará cuando se sienta bien o me quiera decir que va a pasar con nosotros.
Y yo que pensaba que mi drama con Ethan era complicado, pero viendo lo que le estaba pasando a Bruno con Dylan lo nuestro era nada. Me puse de pie y me acerqué a mi amigo para abrazarlo, siento que es lo único que puedo hacer en estos momentos, ambos nos quedamos un rato así. Hasta que sentimos que alguien carraspeo a nuestro lado, levantamos la mirada al mismo tiempo y vimos a Ethan con cara de pocos amigos que nos miraba fijamente.
—Hola, Ethan ¿Todo bien? —preguntó Bruno como si nada y yo debo estar como una manzana, que no sé cómo me acomodé y volví a mi, asentí para luego darle un trago a mi café.
—No tan bien como ustedes por lo que veo.
Los volví a mirar primero a uno y luego a otro y sin que lo notara tomó mi cake de zanahoria y le dio un mordisco, luego mi café y tomó un gran sorbo. Vi como el sorbo bajo por su garganta y como se mueve su manzana de Adán y uff estaba en esos días en que era mejor alejarme de los hombres porque las hormonas estaban revolucionadas.
Perdón volví a enfocar mis pensamientos, dejó el vaso en la mesa de un golpe y nos habló, pero yo no lo escuché solo vi esos labios apetecibles que me incitan a acercarme a ellos y comérmelos...
—Val... ¡Val te estoy hablando, respóndeme!
Salgo de mi ensoñación cuando Bruno me pegó un pisotón por debajo de la mesa
—¡Auch! ¿qué te pasa?
—Ethan nos estaba preguntando ¿qué hacíamos acá?
—¿y?
—Bueno...
—Mi Brunito, creo que no tenemos que darle ninguna excusa al doctor Scott de lo que hagamos fuera del hospital, es nuestro tiempo libre y ya no tenemos una responsabilidad con él. —Uy, se puso rojo.
«¡Hala toro!» Ya cállate tú, cómo me hiciste decirle eso «¿yo?, pero si tú solita lo dijiste mejor enfócate en el ogrito sexi».
—Por supuesto que no me interesa lo que hagan afuera del hospital, pero recuerda que ahora estás bajo la protección de mi familia mientras atrapan a esa loca de Thompson. —«te equivocaste, jajaja»
—¡Ya basta! —Ay no, ay no por eso te odio conciencia, ahora necesito una pala y un lugar donde enterrarme.
—Chicos, no discutamos y si quieres saber porqué nos reunimos acá es porque Val quería que le contara lo que pasó con Dylan.
—¡Oh! Lo siento, Bruno. Ya George me notificó de lo sucedido y de verdad no me lo esperaba, con eso puede que Dylan jamás pueda ejercer como médico, de verdad es una pena, pero lo que hizo debe ser revisado por la justicia y espero que se presente, pues si no lo hace le irá peor.
—Eso también lo sé, pero no aparece por ningún lado —dijo un muy frustrado Bruno.
Los tres nos quedamos pensando en lo que estaba pasando con esta situación y la pena me embargó, el problema es que si Dylan no aparece no tendremos respuesta.
—Pero bueno jefecito ¿qué hace acá?
—Yo... yo los vi venir al café y como no alcancé a hablar con ustedes por mi papá me atreví a seguirlos para preguntarles. —dijo muy tranquilo Ethan, aunque no lo parezca.
—Ah, bien, todos sus exámenes salieron bien, sólo que aún no despierta, tu sabes que eso puede suceder, sólo debemos esperar. —respondí tranquila—. Doctor Scott no es por nada, pero usted acaba de tomar mi café y comerse mi delicioso pastel de zanahoria. —Bufé haciéndome la molesta sacándole unas carcajadas a Bruno y poniendo colorado a Ethan.
—Ups. deja ya voy por otro, ¿qué era? porque estaba muy bueno eh.
—Un pastel de zanahoria y un Mocca blanco con leche de soja.
—Esperen, ya vuelvo...
Después de que volvió con mi café y otro rico pedazo de pastel nos pusimos a conversar tranquilamente de los pacientes y de las cosas que estaban pasando en el hospital.
A la mañana siguiente me encontraba en la sala de descanso revisando algunas fichas médicas cuando Bruno vino corriendo y se abalanzó a mi abrazándome.
—Despertó —me dijo al oído.
—¿Qué?
—Vamos, Adam despertó.
Como si de un resorte se tratara me levanté y tomé mi fonendo con todas mis cosas para salir con Bruno e ir a la habitación de Adam Scott, afuera nos estaba esperando Ethan quien me miraba con una hermosa sonrisa.
—Vamos, chicos ¿le dijiste?
—Sólo que despertó.
—¿Por qué hablan en susurro?
—Ya te lo vamos a explicar .
Llegamos a la habitación de Adam y él se encontraba con mi mamá abrazados con una tremenda sonrisa en la cara.
—Pero miren lo bien que se ve mi paciente.
¡Shuuuuuu! Hacen al unísono los varones presentes en ese momento...
—Shuuuuu, baja el volumen hija.
—¿Porque?
—Ahora que estás aquí te debemos explicar algo... —dijo Ethan.
—Pero primero ven acá hija... —mamá se levantó de la cama y me acerqué dudosa y sonrojada hacia Adam. Al quedar frente a él éste me extendió sus brazos y no sé porqué, pero me lancé a ellos, se sintió tan bien, como los abrazos de mi mamá. Miré a Adam que limpió mis lágrimas y luego a Ethan que tiene su brazo en el hombro de mi mamá como dándole soporte. Él también tiene los ojos aguados, es una escena muy linda, creo que esto era lo que uno de verdad sueña al querer tener una familia.
—Gracias —me susurró al oído.
—No la sacará tan barata señor, me debe algunas explicaciones —le susurré también al oído.
—Digna hija de su madre.
Escuché las risas de los presentes y creo que por fin hay una pequeña luz al final del camino.