Capítulo 8

1303 Words
El hermoso felino me miraba fijamente, parecía como si pudiera leer mis pensamientos, y el olor, olía a algo que yo había olido antes, pero no podía recordar que era. —    Yo voy a protegerte de aquéllos que quieren hacerte daño, yo voy a cuidarte. —    ¿Quién quiere hacerme daño? ¿Por qué me dices eso? —    Porque tú eres especial, eres “La favorita de Dios” y tu corazón tiene un valor incalculable. —    Sí, eso significa mi nombre, pero soy una mujer como cualquiera. Abrí los ojos y mire el reloj, eran las seis de la mañana, creo que soy demasiado impresionable, ¿Cómo es posible que de solo leer sobre la leyenda del «wuay» me haya impresionado tanto como para provocarme pesadillas? Sentí deseos de tomar agua, la jarra que Zazil dejó sobre mi mesa de noche estaba vacía me levanté y bajé a la cocina para llenarla, al salir a la terraza un viento frio me heló la sangre, sentí miedo y no sabía por qué, cuando llegué a la cocina había una jarra con agua y un vaso, como siempre, seguramente Zazil la había dejado allí para mí, tomé agua y miré hacia afuera, aún estaba muy oscuro, pero pude ver claramente la silueta de un hombre cruzar el jardín, mi corazón comenzó a latir rápidamente, regularmente los guardias no andaban a pie, y mucho menos a oscuras, ellos siempre llevaban una lámpara. “¿Será que un ladrón logró llegar por la playa?” Entonces podría no estar solo, corrí hacia el teléfono en la sala para llamar a seguridad. —    ¡Hay un hombre en el jardín! — dije en cuanto me contestaron. —    No se preocupe señorita, debe ser el Doctor Maximiliano que acaba de llegar y quiso entrar caminando, pero de cualquier forma bajaremos a investigar. —    ¡Si, gracias! Me sentí como una tonta, ¿Cómo no pensé en Maximiliano? Salí al jardín para tratar de verlo, pero no lo encontré. Respiré profundo, mis miedos eran infundados, subí la escalera y una lechuza pasó volando muy cerca de mi terraza, y perdiéndose en la oscuridad. Ya no pude dormir esa noche, esperaba que Maximiliano viniera a ver a su paciente, pero nunca llegó y tampoco pude soñarlo a él, únicamente estaba en mi mente la imagen del jaguar. Fue una semana desesperante, afortunadamente tenía internet y pude ver una serie que me mantenía entretenida, hablé varias veces con mis padres, sin decirles lo que me había pasado, puesto que no quería preocuparlos, no tenía caso; yo ya estaba muy bien. Lol no había venido a visitarme porqué cada noche ese extraño jaguar atacaba a alguien de la comunidad, Zazil me comentó que el sigiloso felino había encontrado la forma de colarse dentro de las chozas, y que la gente estaba totalmente atemorizada, inexplicablemente mi sueño y mi conversación con el «way» regresaba cada noche y al despertar, podía ver como Maximiliano atravesaba mi jardín rumbo a su casa justo antes del amanecer, varias veces intenté hablar con él pero pasaba demasiado rápido, apenas lograba ver su silueta, únicamente mi amigo «Maxi» pasaba los días conmigo, pero apenas comenzaba a oscurecer, salía corriendo rumbo a la casa del acantilado y no volvía a verlo hasta el día siguiente. Finalmente, Lol vino a visitarme y a darme de alta, me dejaría volver al trabajo al día siguiente, desayunamos juntas y me platicó lo ocupada que estaba en el hospital con tantos pacientes, yo cada vez la admiraba más, una verdadera amistad estaba naciendo entre nosotras, podríamos platicar durante horas si ella tuviera tiempo claro, pero sus ocupaciones le impedían pasar más tiempo conmigo. Era mi último día de reposo y ya estaba dada de alta, así que decidí salir y pasar el día en la playa, pedí que me llevaran lo necesario, un camastro, una sombrilla y algo de fruta fresca, que bien me hizo tomar el sol, me sentía totalmente descansada y recuperada, miré hacia la casa del acantilado y vi la escalera que subía desde la playa, esa mañana yo había visto llegar a Maximiliano, así que tal vez estaría allí, caminé hasta allí y comencé a subir las escaleras, y llegué hasta una enorme terraza con vista al mar, un enorme ventanal sin cortinas dejaba ver hacia adentro de la casa, era increíble, la decoración era estilo victoriano pero sin llegar a ser extravagante, los muebles y los tapices fueron elegidos con un gusto impecablemente elegante, empujé la puerta y estaba abierta, una enorme sala de estar y un maravilloso comedor, separados por un enorme candelabro de cristal cortado, llamé a Maximiliano, pero no tuve respuesta, una enorme escalinata enmarcada por barandal de latón me invitaba a subir, subí lentamente cada escalón, un extraño trapo tirado en el suelo llamó mi atención, lo recogí, era una camisa, seguramente de Maximiliano, totalmente manchada de sangre, pero aún conservaba su maravilloso olor. «Maxi» salió corriendo de una de las habitaciones y se abalanzó contra mí, tan efusivamente que casi pierdo el equilibrio, continué llamando a Maximiliano, pero no tuve respuesta, supuse que estaría dormido, así que mejor me fui, no quería que me tachara de imprudente. Pasado el mediodía, regresé a mi cabaña, porque el sol era ya demasiado fuerte, y comencé a revisar mis mensajes, pero principalmente había uno que me interesaba. “Hola preciosa, me alegra saber que estás bien, estuve de viaje unos días, pero me encantaría verte, ¿cenamos mañana?” Había sido una semana bastante aburrida, y tenía ganas de salir y hacer algo fuera de la rutina, así que le contesté. “¡Claro que sí guapo! A mí también me encantaría verte, mañana estoy de vuelta en el trabajo, te parece bien si pasas por mí a las seis” “Pero ésta vez la cena será en mi casa, a menos que prefieras invitarme a la tuya” “En tu casa está bien, pero solo si tú cocinas para mi” “Lo haré, mmm si tu prometes traer el postre” “Lo haré” “Estaré impaciente preciosa, te prometo que será una gran noche” Realmente me gustaba Iván, su frescura, su sonrisa, y qué decir de su hermoso cuerpo, además de mi amistad con Lol, él era lo único real que yo tenía aquí, lo demás eran únicamente sueños, yo sabía que en sus mensajes iba incluida la insinuación a “algo más” que la cena, y yo realmente estaba dispuesta a iniciar una relación con él más allá de una simple amistad, y ninguno de los dos tenía ya edad para andar pensando en noviazgos de “manita sudada”. Durante la tarde, me medí la ropa que me había comprado antes del incidente, y también elegí un hermosos coordinado de ropa interior para la ocasión, estaba nerviosa, como si fuera a ser mi primera vez, tal vez en esta ocasión no sería con el mismo amor, pero necesitaba aferrarme a algo que fuera real y dejar a un lado mis fantasías con el hombre de mis sueños. Esa noche el jaguar se fue, y mi amiga la lechuza volvió, —    No temas, me dijo ahora estás a salvo, y él ya volvió, anda, te está esperando. —    ¡Gracias! Le dije llena de felicidad, ya habían pasado muchos días desde que “lo había visto” por última vez. Bajé al jardín, y allí estaba él sentado en nuestra banca, se puso de pie y vino hacia mí, me dio un pequeño beso en los labios y tomó mi mano, caminamos juntos hasta la playa donde un hermosos gacebo con cortinas de tul y unos hermosos cojines formaban un lecho nupcial, una hilera de velas encendidas alrededor titilaban al compás del viento, caminamos hasta allí, delicadamente me tomó por la cintura y comenzó a besar mi rostro, mi cuello y mis hombros mientras sus manos recorrían suavemente mi silueta, con un  movimiento dejó caer mi camisón color taupe en la arena; dejando mi cuerpo totalmente desnudo, mi piel reaccionó ante aquellas manos acariciándolo de arriba hacia abajo, y mi mente, solamente podía pensar… ¡Por favor, no quiero despertar!
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